20110508


Ayer día de compras. No soy de las que aman comprar ropas, sino más bien libros, cds, películas. Cada ves que entro a una librería, soy feliz. Amo mirar libros y ver sus tapas y leer lo que dice en las contratapas. Me compré Cazadores de Sombras (L), aunque también me quería comprar Traición, pero mi vieja no me dejo :'(. Hice un escándalo terrible. Pero buen, no pude. Aunque me sentía un poco incómoda, ya que la gente se me quedara mirando mientras yo leía libros :| .
Cambié mi identidad. El/La que me llama Sofia se las va a ver. 
Lo cierto es, que hace mucho no posteo mi fic. Ahora lo haré. Ni siquiera sé para que lo posteo, pero bueno xd. 

Un nuevo amigo pequeño, pero de buen corazón.
Capítulo 3.

Parecía que a la gente le gustaba sorprenderla o pisotearla últimamente. Al darse vuelta para ver quien la había provocado aquel dolor en el pie, se dio cuenta que todos la miraban y  se reían; avergonzada bajo la cabeza.  Pero al bajarla se encontró con un chico que la miraba con cara de terror.  Ella también lo miró sorprendida.
-           Lo lamento muchísimo. Perdóname, es que es inevitable, no tengo control de mis ruedas.- dijo señalando sus ruedas.
Lucía lo seguía mirando sin escuchar lo que decía. En ese momento era ella la que se quería disculpar. Veía a un chico que no parecía  mucho mas grande que ella, en silla de ruedas que la miraba con compasión.  Se disculpaba a cada rato.
-           No, no, no. No pasó nada, fue solo un accidente- quiso arreglar el inconveniente, los demás los seguían mirando.
-           Sin embargo, acepte mis disculpas.
-           Sólo si acepta las mías. – él asintió, ya todos se habían dado vuelta y seguían su camino hacia sus respectivas  aulas.- ¿Cómo te llamas?
-           Maximilian, pero sólo decime Maxi ¿Y vos?
-           Lucía, pero sólo decime Luli – le dijo copiándose de sus palabras.-
-           Genial, entonces nos vemos en el aula Luli.- Le dijo de lo más natural.
-           ¿Qué? Perdón pero... ¿Estamos juntos? ¿Cómo es que no te vi nunca? No puede ser... te habrás equivocado de chica.
-           Para nada Luli. Es que las personas simplemente me ignoran por mi discapacidad. Pero no te preocupes, estoy acostumbrado. 
Lucía se había quedado atónica, no podía creer lo que estaba escuchando. Y no porque nunca lo hubiese visto, sino que se lo tomara tan tranquilo cuando ella estaría... bueno, como está. Se dio cuenta en ese mismo momento que no tenía amigos.  Que su única amiga era Sofía.  Lo comprendió
-           Me siento igual que vos. Perdóname, es que a mí también me ignoran todo el tiempo, y yo hago lo mismo, ya me acostumbre, y por eso no me fijé en vos. Me siento sola, bueno, literalmente,  la amiga odiosa de Julieta  se sienta conmigo.  Pero te aseguro que ninguna de las dos nos gusta. Si hubiese una manera de que se vaya...
-           Yo la tengo. Si lo necesitas, le podría dar mi lugar, y yo me podría sentar con vos, si te parece bien, claro.
-           ¡Me parece maravilloso! –  se dio cuenta de algo que no se había percatado antes- pero ¿Cómo...?
Y como si Maximilian le hubiese leído la mente este le contestó:
-           Si estás pensando en cómo voy a subir por las escaleras, pues no, no puedo subir por las escaleras, sin embargo el colegio diseñó un ascensor especial para los discapacitados como yo, y así puedo subir. Ven te lo mostraré.
Lucía lo siguió. Dieron la vuelta hacia donde estaban los baños de los profesores. Lucía no se había fijado que al lado de la puerta del baño de los hombres, había otra puerta, vieja y más pequeña, aunque escajaba perfecto a la medida de Maximilian. Este sacó una llave y la introdusco en un agujero. Segundos después, la puerta se abre deslizándose para arriba; adentro había un pequeño lugar en donde de metió Maximilian, apretó un botón y dijo:
-           Te veo arriba. – le sonrió.
Ella corrió subiendo las escaleras de dos en dos; tendría que hacer más ejercicios, fueron fatales subirlas. Agitada fue corriendo para los baños de los profesores del primer piso. Al llegar, Maximilian había subido y la esperaba en un costado. Cuando se encontraron fueron hacia el aula y ella lo ayudó a mover la silla de ruedas. En la trayectoria no se dijeron nada, aunque ella estaba pensando en ese chico nuevo. Le parecía un chico muy agradable y educado, además tenía una cara muy peculiar, era lindo. Rubio de ojos celestes, sonrisa blanca, tenía bucles, y sorprendentemente sus brazos eran musculoso. Lucía llegó a pensar que era casi perfecto, por más que era discapacitado, eso no era ningún defecto, al contrario, lo hacía más tierno.
Entraron a la clase, todavía no había llegado la profesora de Geografía por suerte, así que fueron directos a Sabrina.
-           Hey, Sabrina, necesito hablar con vos. – le indicó Lucía.
-           ¿No te eh dicho que no me hables más, imbécil?
Los compañeros que estaban al rededor de Sabrina soltaron una carcajada forzada.
-           Creo, que lo que te voy a decir te va a alegrar, y no voy a negar que a mi también.
No le contestó, sólo hiso lo que hacía siempre, ignorarla. Pero aquella ves no fue Lucía la que hablo.
-           Quisiera cambiar de lugar contigo. Mira, sé que no se llevan bien ustedes dos, por eso mismo te ofrezco mi lugar a cambio del tuyo. Estoy sólo así que no creo que te moleste. Sé que deseas cambiarte.
Sabrina lo dudó.
-           Esta bien, esta bien.  Al fin me voy a poder librar de esa idiota.
-           ¿De quién estas hablando Sabrina? – esa voz se le hacía muy familiar a Lucía y no le gusto nada.
-           De la chica esa, Lucía, la que nos contaste que va con vos a particular, la bobita- susurró.
-           Ah si, claro. ¿Qué haces hablando con mi gente? – le pregunto Julieta con voz arrogante.
-           ¿Tu gente? Sólo vine a negociar algo con Sabrina, nada más. Quedate tranquila que con tu gente no me metería nunca si son igual de estúpidos y falsos como vos- le dirigió una sonrisa y se fue con Maximilian hasta sus asientos.
Se sentía satisfecha de ella misma pero le recorrió terror cuando escuchó aquella vos.
-           ¿Qué ah pasado aquí Julieta?
-           Nada Justin, sólo le ponía los puntos a esa chica de allá – señaló a Lucía.- para que sepa que con mis amigos no se meten.
-           No creo que esa fuese la mejor manera de tratarla.
-           A personas como ella  hay que tratarlas así. No la conoces Justin, es una persona violenta y agresiva, es muy mala.
Al ver que no escuchaba más hablar a Justin, sintió dolor como en los primeros días de clase. Julieta le estaba llenando la cabeza de estupideces sobre ella, y Justin se las había creído, ¿Algo peor podría pasarle a ella? Tenía en si que soportar la presencia de Julieta en el aula, y que se robara  al chico que le atraía, y ahora, quería ponerlo en contra, no era justo. Ella no se merecía tal desprecio. No lo soportaba. Sentía un nudo en la garganta, quería llorar.
-           Hey, hey, hey, no estés mal Luli. Personas como esas no merecen tus lágrimas. Conozco a Julieta desde jardín, y siempre fue así de creerse la superior. No vale la pena basuras como ella- le consolaba Maximilian.
Sintió un apoyo inmenso, como nunca lo hubiese tenido. Ese chico se estaba convirtiendo en su amigo. Tenía razón, pero ella no lloraba por eso, sino por otra cosa.
-           Es que no entiendes Maxi, no son ellos, es él. – Maxi lo entendió todo.
-           ¿Te gusta, verdad? Lo veo.  No parece mal tipo.
-           Pero está con Julieta, ya lo perdí.- se dio cuenta que estaba afirmando que le gustaba. Y no se lo negaba, estaba sintiendo cosas fuertes por Justin desde que había llegado a ese colegio, quizá fuese verdad que le gustaba. Seguía confundida.
-           No lo creo. El sábado pasado los vi yendo juntos a la plaza y el no se sentía nada cómodo.   Creo que tenía ganas de escapar, y fingía que le gustaba lo que hacían, que no era nada lindo en absoluto, Julieta molestaba a los nenes que estaban en las hamacas para que ellos pudieran subirse.
Lucía se alegró saber eso pero algo no le convencía.
-           ¿Y qué hacías vos ahí? ¿Los estabas espiando? – le pregunto un tanto curiosa.
-           No seas ridícula. Tengo amigos a fuera, y fuimos a dar una vuelta y los vi.
La profesora se había tardado un buen rato en llegar, al parecer, se había retrasado.  Para Lucía no le causo ninguna gracias. Tenía fe que la profesora iba a faltar y que podía seguir hablando con Maximilian. No prestó ni una pisca a la clase, se quedó pensando en lo que le había dicho Maxi, y sintió un poco de esperanza.  Quería poder hablar con Justin de nuevo, pero la última y única vez que lo hicieron fue el primer día de clases. Y aunque el la saludaba con la mano desde lejos, no era suficiente para ella.
Sonó el segundo recreo, casi la mayoría corrían para salir. Lucía no tenía muchas ganas de salir y su nuevo amigo Maxi tampoco. Decidieron quedarse en el aula charlando. Maxi era muy gracioso y hacía cosas con las lapiceras, y también un poco rebelde, fue hasta el banco de Julieta y escribió una grosería. También la imitaba a la perfección y a Lucía le causó mucha risa, tanto que le entraron ganas de ir al baño. Le dijo a Maxi que la esperara.  Todavía riéndose fue al baño. Cuando entro se alivió de que no alla nadie. Maxi era un buen amigo, y cuando estaba con él se olvidaba de Justin. Al salir del baño de mujeres y abrir la puerta, se sobresaltó (como siempre) cuando vio que Justin salía del baño de hombres y se chocaron quedando muy cerca.  Pero ella no lo iba a permitir y se alejó.
-           Luli, lamento mucho el incidente de hoy con Julieta. Yo no quería permitir algo así pero llegué tarde. Quiero que sepas que acabo de tener una pelea con ella recién, no es el tipo de persona que me gusta como amiga.
Lucía estalló, obvio que para adentor suyo. Justin había dicho “amiga” entonces no la quería mas que una amiga.
-           No te lamentes Justin. No es culpa tuya estar prisionero de una bruja como ella.
Justin rió y ella también. No podía creer que estuviese hablando con él con tanta naturalidad.
-           Por suerte me pude librar.
Rieron aún más.
-           ¿Puedo preguntarte algo? Perdona si piensas que soy una entrometida.
Este asintió.
Tenía que decírselo, para sacarse todas las dudas.
-           Bueno, la amiga de Julieta, Sabrina, me dijo que te habías declarado a Julieta ¿Eso es... verdad?- le preguntó curiosa, lista para escuchar cada detalle y guardárselo por el resto de su vida. Se sorprendió al ver que su  pregunta le causaba mucha gracia.
-           ¡Claro que no! No es mi tipo de chica, nunca lo fue. Es linda, es verdad, pero nunca estaría con una persona con pensamientos tan malos y agresivos. El sábado me pidió que la ayudara con los deberes y yo asentí, pero no quería nada de eso.  Ni siquiera la tomo como amiga. A mi me gustan otros tipos de chicas- la miró a los ojos y se le acercó- chicas con personalidad y sentimientos fuertes y buenos. Te vi cómo ayudastes  hoy a ese tal chico...
-           Maximilian – terminó de decir Lucía.
-           Sí, Maximilian. Fue un acto de seguir. Me gustó tu manera de ser con él – cada ves se le acercaba mas.
Justin se le estaba acercando demasiado. Ella lo quería, y quería tenerlo aún más cerca, pero no podía permitirlo, no en ese momento.  A su suerte, tocó el timbre y tenían que ir a clases de nuevo. Se alejó rápidamente de Justin aunque no del todo, sólo lo suficiente para poder andar juntos hasta el aula. 
Llegaron juntos, casi pegados, y algunos sospecharon que estaban tramando algo. Justin no tuvo remedio que sentarse con Julieta aunque él la seguía mirando a ella y ponía los ojos en blanco cuando Julieta hablaba de lo que fue sus vacaciones en Miami.

-  ¿Qué te ah pasado que tardaste tanto? Le preguntó preocupado Maxi - ¿O... acaso tuviste que hacer lo segundo? Si... lo comprendo.
-¡Maximilian! – gritó ofendida Lucía.
-¿QUÉ?
Lucía le explicó todo lo que había pasado en su viaje al baño de mujeres.
-           Ah... ya entiendo.
No hablaron mucho más porque llegaban justo las profesoras de inglés. Tuvieron que hacer un test para ver cuanto sabían de inglés; Lucía no entendía mucho, salvo algunas cosas, así que cuando lo completó sin más remedios tuvo que entregársela a la profesora.

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